CASTRATI

de Nacho Duato. Staatsballett Berlín

Hace apenas un par de siglos, los sopranos gozaban de la más alta popularidad. Cantaban ópera por toda Europa, y eran considerados héroes encima de un escenario. Su arte ha sido reconocido en todo el mundo durante cientos de años. 
El último castrato falleció en el siglo XX, sólo hace unas décadas. La costumbre de la castración tiene su origen antes de Cristo y sus motivos eran muy diferentes. Los egipcios aplicaban la castración como método de castigo, los árabes por motivos religiosos y los turcos para conseguir hombres sin estímulo sexual como guardianes de sus harenes. 


Pero en Italia, la castración fue utilizada de un modo completamente distinto. En el siglo I cuando el apóstol San Pablo escribió «Mulier tacet in ecclesia» («las mujeres permanecerán en silencio cuando se hallen en la Iglesia «) no podía imaginar las consecuencias que provocarían sus palabras siglos más tarde. Los coros sin voces femeninas compuestos de contratenores y niños cantores antes de la pubertad fueron funcionales durante algún tiempo. Sin embargo, según el arte de la composición musical demandaba un rango vocal más extenso, se tornó necesario contar con hombres con voces femeninas, es decir, castrados. De modo que, a mediados del siglo XVI, la práctica de la castración viajó desde Oriente hasta Europa. 
A comienzos del siglo XVII una nueva forma musical, la ópera, eclosionaba en Italia. Para los castrati ofrecía muchas oportunidades por una sencilla razón: las mujeres no podían participar. De modo que, desde que en 1637 se inauguró el primer teatro público en Venecia y hasta mediados del siglo XVIII, los castrati dominaron la ópera y se convirtieron en insustituibles. La castración facilitaba una capacidad vocal extraordinaria y un peculiar color en la voz, lo que se tradujo en una gran demanda de castrati que además estaban muy bien pagados. 
Por toda Italia proliferaban Escuelas de Canto dedicadas a llevar el arte del belcanto a su más alta cota. La educación de un castrato significaba la estancia del orden de seis a ocho años en tales escuelas. A parte de las escuelas también existían los tutores privados. 
Castrati – (Ital. Castrato) Cantantes masculinos castrados antes de la pubertad con el fin de preservar su voz de soprano o contralto. Así, se mantiene el timbre infantil intacto, permitiendo, gracias al desarrollo normal de los pulmones, emitir una voz de soprano de forma inusitada. Eran mucho más comunes dentro de las instituciones eclesiásticas, donde las mujeres tenían prohibido cantar o en los teatros durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Gozaban de gran prestigio en su época.

Música: Antonio Vivaldi (Nisi Dominus RV 608; Stabat Mater RV 621; Salve Regina RV 616; Concerto RV 439 “La notte”), Karl Jenkins (Palladio)

Escenografía: Jaffar Chalabi 

Figurines: Francis Montesinos

Diseño de luces: Brad Fields

Estrenado por la Compañía Nacional de Danza en el Palacio de Festivales de Cantabria de Santander el 5 de abril de 2002.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *