Islandia

Después de haber fotografiado en Atacama el ambiente de los  organismos que viven en ausencia de agua (Xerófilos) y los amantes de ambientes hipersalinos (Halófilos) y en Río Tinto el mundo de los Acidófilos, nos decidimos viajar a Islandia en busca de los organismos que viven en temperaturas muy frías (Psicrófilos) y sus opuestos, los Termófilos e Hipertermófilos,  que son capaces de vivir en temperaturas extremadamente calientes, superiores a 45ºC y 80ºC

Hafnarborg, The Hafnarfjörður Centre of Culture and Fine Art, nos concedió una beca de residencia de artistas lo cual nos permitió tener un importante centro base cerca de la capital y desde ahí programar las etapas. Gracias a la ayuda de de nuestros 105 mecenas que a través de la plataforma de crowdfunding Verkami y a la web DSLRMAGAZINE conseguimos parte de la financiación necesárea para afrontar este importante pero costosa etapa. importantísima también fue la ayuda, más bien co-autoría de Cristina Moreno de Acevedo.

Islandia no es un país grande, apenas 100.000km cuadrados, con una población entorno a los 350.000hab. de los cuales la mayoría viven en la capital, Reykjavik. Con granjas y poblaciones diseminadas  en decenas, incluso cientos de kilómetros. Forma parte de  la dorsal mesoatlántica, (una cordillera volcánica sumergida que bisecta el océano Atlántico a lo largo de su eje norte-sur) separando la placa americana de la euroasiática, debido a esto es un país con gran actividad volcánica y geológica.

Islandia es literalmente un volcán activo, casi la totalidad de su superficie es de lava y basalto. Es una de las islas más jóvenes del planeta con algo más de 25 millones de años y recientes erupciones han creado nuevos territorios, todo esto es muy “metafórico” para representar la vida y su origen a través de la fotografía, una etapa importantísima para el proyecto VOM (Vida, Origen y Multiverso).

Rio Tinto

El entorno del Río Tinto constituye el mejor análogo de Marte que tenemos en nuestro planeta. Por ello, desde hace ya dos décadas, investigan en esta zona los científicos españoles del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) y sus colegas de NASA. Este mundo de hierro y azufre guarda gran similitud geológica con el Planeta Rojo, y los cañones que se observan en la fotografía son un buen ejemplo. Por tanto, si alguna vez hubo vida en Marte –o si la hay en la actualidad– quizá sea similar a la vida microbiana que bulle en las aguas de Río Tinto y en su subsuelo.

El río Tinto (Luxia, en la antigüedad) es un río costero del sur de España, que discurre a lo largo de la provincia de Huelva. Nace en la Sierra del Padre Caro y tras recorrer casi 100km llega hasta la Ría de Huelva, donde se funde con el río Odiel.

El río es conocido por el color rojizo de sus aguas, de ahí su nombre. La coloración tiene su origen en la meteorización de minerales que contienen sulfuros de metales pesados hallados en los yacimientos a lo largo del río. Estos yacimientos son depósitos hidrotermales compuestos en gran medida por rocas de pirita y calcopirita. El proceso de meteorización se debe a la oxidación microbiológica de estos minerales, causada principalmente por unas bacterias especiales, las arqueobacterias, que transforman los iones sulfuros en ácido sulfúrico, liberando los metales pesados como cationes en el agua. Es a causa del flujo de ácido sulfúrico que el agua del río tiene un carácter muy ácido.

El entorno del Río Tinto constituye el mejor análogo de Marte que tenemos en nuestro planeta. Por ello, desde hace ya dos décadas, investigan en esta zona los científicos españoles del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) y sus colegas de NASA. Este mundo de hierro y azufre guarda gran similitud geológica con el Planeta Rojo, y los cañones que se observan en la fotografía son un buen ejemplo. Por tanto, si alguna vez hubo vida en Marte –o si la hay en la actualidad– quizá sea similar a la vida microbiana que bulle en las aguas de Río Tinto y en su subsuelo.

Los microbiólogos Carlos Briones y Ricardo Amils, que junto a los fotógrafos Jorge Martín y Bernardo Franco, han sido personas claves en la realización de este proyecto.

Desierto de Atacama.

Chile es un país que contiene todos los ingredientes para iniciar en él este proyecto, por ello lo iniciamos allí en Octubre del 2010. Su gran biodiversidad, que va desde lo más árido y extremo como el Atacama y los hielos, hasta exhuberantes zonas boscosas o gran altitud. Sin duda Chile el lugar ideal para encontrar respuestas…o plantearnos más preguntas

El desierto de Atacama, conocido por ser el lugar más seco del planeta y con más radiación ultravioleta de su superficie. En algunos de sus parajes se ponen a prueba algunas de los vehículos e instrumentos que posteriormente se utilizan en las expediciones a Marte. Contiene grandes salares en donde se investiga la vida Halófila (en elevada concentración salina). Ambientes extremadamente ácidos o alcalinos con vida en su interior. Su vulcanismo y geotermalismo nos indican un pasado y presente en donde la energía se abre camino. En definitiva contiene todos los ingredientes donde comenzar un proyecto de este tipo, ambientes extremos, vida, luz y energía.

En el desierto de Atacama, una lluvia con posibilidades de ser medida (de 1 mm o más) puede tener lugar una vez cada 15 o 40 años e incluso se han registrado periodos de hasta 400 años sin lluvias en su sector central. En las noches la temperatura puede bajar hasta -25 °C en algunas zonas, mientras que en el día la temperatura se puede situar entre los 25 y los 50 °C a la sombra.

Su origen data de hace unos tres millones de años, siendo en su pasado un lecho marino. Su cambio se relaciona con la llamada corriente de Humboldt. La principal causa del origen del desierto de Atacama es un fenómeno climático global que, en esta latitud, crea desiertos en las costas occidentales de todos los continentes del hemisferio sur. Grandes sistemas estables de alta presión, conocidos como «anticiclones del Pacífico», se mantienen junto a la costa, creando vientos alisios hacia el este que desplazan las tormentas. Por otra parte, la corriente de Humboldt transporta agua fría desde la Antártica hacia el norte a lo largo de las costas chilena y peruana, que enfría las brisas marinas del oeste, reduce la evaporación y crea una inversión térmica —aire frío inmovilizado debajo de una capa de aire tibio—, impidiendo la formación de grandes nubes productoras de lluvias. Toda la humedad creada progresivamente por estas brisas marinas, se condensa a lo largo de las escarpadas laderas de la cordillera de la Costa que dan hacia el Pacífico, creando ecosistemas costeros altamente endémicos compuestos por cactus, suculentas y otros ejemplares de flora xerófila

El último factor que contribuye a la formación del desierto es la cordillera de los Andes, que en el norte forma una planicie volcánica elevada y ancha conocida como Altiplano. Así como en el sur la cordillera andina contribuye a capturar la humedad proveniente del Pacífico, en el norte el Altiplano impide el ingreso a Chile de las tormentas cargadas de humedad provenientes de la cuenca amazónica, que se encuentra al noreste.

El salar de Atacama es el mayor depósito salino de Chile, y el quinto a nivel mundial. En este entorno, la vida microbiana logra resistir no sólo la salinidad extrema sino también un gran nivel de desecación (el desierto de Atacama está considerado, junto con la Antártida, el entorno más seco de nuestro planeta) y enormes dosis de radiación solar. Situado a 2305 msnm, el salar mide 100 km de largo por 80 km de ancho, aproximadamente, y abarca 3000 km2—la costra de halita o núcleo posee una superficie de 1100 km2y está rodeada por una zona marginal de limos salinos de unos 2000 km² de extensión—, que lo convierten en el tercer mayor del mundo tras los salares de Uyuni en Bolivia, de 10.582 km2, Salinas Grandes en Argentina, de 6000 km2 

Las sales de sodio y potasio protagonizan las costras superficiales del salar de Atacama. Una proporción importante de éstas son boratos, entre ellos el borato de sodio hidratado o bórax. Además, la cuarta parte de las reservas mundiales de litio están en Atacama, configurando la geoquímica de este ambiente extremo.

Atacama es un paisaje desértico de origen volcánico. Tras este volcán se encuentra la planicie de Chajnantor, situada a  5.000 msnm. Aprovechando esa altura, y también la sequedad y la limpieza del cielo de la zona, en dicha llanura  se han colocado las 66 antenas de entre 7 y 12 m de diámetro que forman el Observatorio Astronómico ALMA: el mayor telescopio del mundo para estudiar la composición del universo.

La vida microbiana se ha adaptado a todos los entornos extremos de nuestro planeta: los de temperatura, presión, acidez, radiación o salinidad. Una de las adaptaciones más sorprendentes, porque requiere grandes modificaciones en la bioquímica celular, es la que permite a ciertas bacterias y arqueas denominadas “halófilas extremas” vivir en medios hipersalinos, como ocurre en la Laguna Chaxa. El salar posee el 25% de las reservas mundiales de litio y grandes cantidades de bórax y sales de potasio. Aún así, allí conviven grandes cantidades de flamencos y algunos mamíferos como guanacos, vicuñas, llamas y alpacas.

La naturaleza volcánica de Atacama se pone de manifiesto en el campo géiseres de El Tatio – «Tata-iu», que significa «el abuelo que llora»-  donde cerca de 80 de estas surgencias emiten regularmente vapor de agua. Situados a unos 4200 msnm. es el grupo más grande de géiseres del hemisferio sur y el tercero más grande del mundo, tras Yelowstone (EEUU) y Dolina Giezerov (Rusia). El agua, depositado bajo las rocas ígneas de la zona, llega hasta la superficie a través de fallas y tubos volcánicos. El corazón de nuestro planeta, su inagotable energía, se comunica con nosotros a través de los géiseres de Atacama o las fumarolas de Islandia.

VIDA, ORIGEN Y MULTIVERSO

Desierto de Atacama. Chile

Cueca del Río Tinto. España

Islandia.

El objetivo del proyecto “Vida, Origen y Multiverso” es representar artísticamente, a través de la fotografía, algunas reflexiones sobre las últimas teorías científicas sobre el origen de la vida y su posible aparición en diferentes universos al mismo tiempo, denominado por la comunidad científica “Multiverso”.

La investigación sobre el origen de la vida y los primeros pasos de la evolución biológica constituye uno de los retos más fascinantes que la ciencia actual tiene planteados. De hecho, el origen de los seres vivos ocupa una posición central entre los otros dos orígenes –el del universo y el de los humanos– cuyo estudio no sólo alcanza las fronteras del conocimiento científico sino que lo trasciende e involucra otros campos de la cultura y el pensamiento. En el fondo, nuestra inquietud ante estos temas no es sino la versión moderna de dos de las preguntas que nos han acompañado desde los albores de la humanidad: «¿quiénes somos?» y «¿de dónde venimos?».

Por otro lado, según las últimas teorías de la Astrofísica, se propone un modelo de universo “no-único”,  se plantea la posibilidad de la aparición de Multiversos en el mismo origen del Big-Bang (Teoría de Cuerdas). Bajo estas premisas; ¿Se han dado en los diferentes Multiversos las mismas condiciones químicas para la aparición de la  vida?.

Para ello, se utilizan espejos a modo de metáfora, como forma de acercar otros universos al nuestro. La imagen final es un fragmento de paisaje reflejado o fusionado en otro paisaje de fondo, paradojas visuales dentro de la realidad. La utilización de espejos en estas fotografías plantean estas cuestiones, ¿es la vida una consecuencia de la evolución del universo?, ¿del nuestro o de varios a la vez? .

«Esta no es una exposición de fotografía. Es una búsqueda. Un camino hacia la vida, una reflexión sobre su origen y sus límites, una interrogación sobre nuestra posición dentro de la biosfera.»

Carlos Briones

Los primeros bocetos nacieron en el año 2009 pero no fue hasta el año 2011 cuando pudimos realizar la primera etapa del proyecto en el desierto de Atacama. En 2012 realizamos Río Tinto y en 2013 Islandia.

Contexto Científico. Dr. Carlos Briones. CSIC.

Los científicos nos hablan de cómo, hace unos 3.800 millones de años, la materia inanimada que existía en nuestro convulso planeta pudo dar origen a los seres vivos. ¿O tal vez esas semillas llegaron desde el espacio, y fueron los meteoritos y cometas los que inocularon la vida en la Tierra? Sea cual fuera el lugar en el que se dieron los primeros pasos, el camino continuó por medio de procesos que hoy se empiezan a intuir en los laboratorios. Con ellos la química –cada vez más rica y compleja– pudo convertirse en biología, en sistemas capaces de hacer copias de sí mismos y evolucionar.

La evolución originó una especie unicelular, a la que se ha denominado LUCA, que fue el ancestro común de todos los seres vivos que alguna vez han habitado en nuestro planeta. De LUCA derivan, en diferentes ramas del árbol de la vida, los organismos unicelulares que se conocen como arqueas, las bacterias, los parásitos, las plantas, los hongos, los animales. Entre estos últimos, nosotros. Porque, a pesar de nuestra aparente superioridad sobre el resto de los seres vivos, no somos sino una de las millones de soluciones evolutivas posibles. Una de las múltiples ramas del árbol. Nuestra vida no es sino el espejo en el que se refleja el resto de la vida.

Los organismos vivos han colonizado todos los ambientes que conocemos en nuestro planeta, incluidos los más extremos: lugares tan fríos como el hielo de los polos o tan calientes como las fuentes hidrotermales, tan ácidos como el Río Tinto o tan alcalinos como algunas lagunas ricas en sosa, tan radiactivos como los reactores nucleares, con tanta concentración de sales como las salinas de evaporación solar, con tanta presión como el fondo de los océanos, con tan poco agua como el desierto. Y, lo que es más sugerente, hoy sabemos que la vida podría también existir en otros lugares de nuestro universo. La buscamos en Marte, Europa, Titán… un planeta y dos satélites aparentemente desolados pero que quizá atesoren un secreto ¿Y en otros universos? Si lo que nos dice la física teórica es cierto, tal vez todo nuestro universo no sea sino uno de los múltiples multiversos que se originaron en el pasado, o que tal vez existan en paralelo al que nos rodea. Quizá la vida ha sido el resultado posible –o necesario– de las leyes de la física y la química que gobiernan otros universos.

Las imágenes de Fernando Marcos recrean estas preguntas, nos enfrentan a nuestro propio origen, al asombro de vivir. Nos permiten asomarnos a territorios enigmáticos, inquietantes, tal vez soñados. Porque en su centro se adivina un camino hacia nosotros mismos.

Cada fotografía se abre ante nuestros ojos como una metáfora. Como una ventana al vacío, hacia un abismo insondable que nos atrae y nos desconcierta. En algunas de ellas un pedazo de cielo se recorta en el centro de un paisaje inhóspito, con un azul que nos habla de lo imposible, de un aire hecho jirones sobre la tierra ocre. Otras saben del fuego que acecha bajo la roca, de su aliento aún caliente. Las hay que son el agua, su reposo, su piel inaccesible, la luz que juega a reflejar la luz de su reflejo. Otras son la geometría que la sal inventa y el azogue multiplica, como un eco blanco y lejano. Otras son horizonte. Sombra. Vértigo.

Y en el caleidoscopio que nos envuelve, a veces encontramos el rumor de la vida. Una vida que lucha, tenaz, que nos habla de límites y extremos. Hallamos seres vivos que se hacen un hueco en este territorio de sed y de intemperie. Intuimos otros que no podemos ver, pero que están ahí, recordándonos los orígenes, hablando a nuestro oído en un idioma que reconocemos como nuestro. Nos reconforta saber que la vida es siempre posible, que se esconde en los poros de los mapas. Y nos obliga a ser humildes. A asumir nuestro papel de recién llegados.

Al contemplar estas fotografías uno comprende que habitamos en la belleza desnuda de un planeta que nos supera. Y que podríamos no estar en él. No éramos necesarios. Pero somos.

Desde su silencio mineral, en estos fragmentos de tiempo detenido el espejo es lo otro, lo que falta. El espejo soy yo, solo, mirándome.

ANTÍGONA. Cartel promocional.

de Víctor Ullate. Ballet de Víctor Ullate

Sesión de fotografías para el cartel y la imagen publicitaria de ANTÍGONA, de Víctor Ullate con Lucía Lacarra como protagonista.

Fotografía seleccionada para en cartel. Foto digital.

Fotografías analógicas.

Como suele ser habitual en mi trabajo, una vez realizadas las fotografías de emergencia con la mi equipo digital realizamos unas cuantas fotografías en analógico, que son las que realmente más me suelen gustar.

Las fotografías se han realizado con Hasselblad 501c y objetivo Carl Zeiss 120 macro-planar. La película utilizada ha sido Ilford HP5 plus revelada con Rodinal. La iluminación, como puede verse en el video, es muy sencilla; un Octabox lateral y un reflector. El secreto, si es que lo hubiera, sería la colocación exacta de la ventana.

GODS and DOGS

de Jiri Killyan. CND.

El individuo enfrentándose a la realidad y a sus intentos de dominar o evitar las dificultades es uno de los temas claves en el trabajo de Jirí Kylián. Gods and Dogs (2008)  explora este mismo proceso de pensamiento reflexionando sobre la forma en la que vestimos y los motivos subyacentes que nos hacen elegir entre un tipo de ropa u otro. Pasamos toda nuestra vida usando ropa como máscaras, intercambiándola o cambiándola dependiendo de las circunstancias y de la manera en que los otros nos ven. Aquí otra vez, el espectador puede sentir la fascinación de Jirí Kylian por el comportamiento del individuo intentando encontrar su lugar en una sociedad formada por fronteras borrosas.

Música: Dirk Haubrich (composición), Jirí Kylián (concepto); Ludwig van Beethoven, String Quartet Opus 18, Nr. 1 in F-major, Movement I, Allegro con brio and Movement II, Adagio affettuoso ed appassionato.

Escenografía: Jirí Kylián

Diseño de iluminación: Kees Tjebbes

Proyección por ordenador: Tatsuo Unemi, Daniel Bisig

Estreno por la Compañía Nacional de Danza el 27 de mayo de 2018 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Este trabajo fue realizado en fotografía analógica utilizando Película TMAX p3200 y revelado con revelador Rodinal.