Rio Tinto

El entorno del Río Tinto constituye el mejor análogo de Marte que tenemos en nuestro planeta. Por ello, desde hace ya dos décadas, investigan en esta zona los científicos españoles del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) y sus colegas de NASA. Este mundo de hierro y azufre guarda gran similitud geológica con el Planeta Rojo, y los cañones que se observan en la fotografía son un buen ejemplo. Por tanto, si alguna vez hubo vida en Marte –o si la hay en la actualidad– quizá sea similar a la vida microbiana que bulle en las aguas de Río Tinto y en su subsuelo.

El río Tinto (Luxia, en la antigüedad) es un río costero del sur de España, que discurre a lo largo de la provincia de Huelva. Nace en la Sierra del Padre Caro y tras recorrer casi 100km llega hasta la Ría de Huelva, donde se funde con el río Odiel.

El río es conocido por el color rojizo de sus aguas, de ahí su nombre. La coloración tiene su origen en la meteorización de minerales que contienen sulfuros de metales pesados hallados en los yacimientos a lo largo del río. Estos yacimientos son depósitos hidrotermales compuestos en gran medida por rocas de pirita y calcopirita. El proceso de meteorización se debe a la oxidación microbiológica de estos minerales, causada principalmente por unas bacterias especiales, las arqueobacterias, que transforman los iones sulfuros en ácido sulfúrico, liberando los metales pesados como cationes en el agua. Es a causa del flujo de ácido sulfúrico que el agua del río tiene un carácter muy ácido.

El entorno del Río Tinto constituye el mejor análogo de Marte que tenemos en nuestro planeta. Por ello, desde hace ya dos décadas, investigan en esta zona los científicos españoles del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) y sus colegas de NASA. Este mundo de hierro y azufre guarda gran similitud geológica con el Planeta Rojo, y los cañones que se observan en la fotografía son un buen ejemplo. Por tanto, si alguna vez hubo vida en Marte –o si la hay en la actualidad– quizá sea similar a la vida microbiana que bulle en las aguas de Río Tinto y en su subsuelo.

Los microbiólogos Carlos Briones y Ricardo Amils, que junto a los fotógrafos Jorge Martín y Bernardo Franco, han sido personas claves en la realización de este proyecto.

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